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Alberto Fujimori sí tuvo control y decisión sobre los fondos derivados al SIN

El SIN recibió grandes cantidades de dinero en los noventa, sobre todo en los años en que empezó a gestarse la re-reelección. Y desde ese mismo organismo salieron, uno tras otro, fajos interminables de dinero para necesidades de todo tipo. Documentos y testimonios que presentamos ahora evidencian que esos fondos no se movían sin el visto bueno de Alberto Fujimori. No es cierto que el expresidente no tenía el control de los fondos.

Publicado: 2016-08-17


Siendo presidente, Alberto Fujimori tuvo pleno conocimiento, manejo y control de los millonarios fondos que en inagotables fajos eran enviados desde las oficinas del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) hasta la Casa Militar, en Palacio de Gobierno, para las “acciones sociales” dispuestas por el ex jefe de Estado.

No es cierto que Fujimori no haya dispuesto de dinero público, como sentenció la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema, presidida por Javier Villa Stein, que bajo ese supuesto lo absolvió del delito de peculado en el caso “diarios chicha”.

Documentos que contienen el visto bueno del propio Alberto Fujimori desmienten la decisión absolutoria de la sala, que señala que "dentro de su competencia como ex presidente de la República y de acuerdo con el Reglamento de Organización y Funciones de la entidad correspondiente [Servicio de Inteligencia Nacional] el recurrente [Fujimori] no tuvo la posesión, ni la disposición de los caudales públicos, es decir no ostentaba el vínculo funcional normativo que lo determina a administrar o custodiar los caudales del SIN".

Dichos documentos, que sobrevivieron a la orden de su destrucción o incineración impartida por Vladimiro Montesinos en el ocaso del régimen, demuestran que el circuito de dinero del SIN a Palacio de Gobierno era conocido por Fujimori, y que para su movimiento se requería de su aprobación mediante un “OK”, que él mismo estampaba con su puño y letra.

Esos documentos se llamaron “notas informativas para el señor presidente de la República” y fueron elaborados por el jefe de la Casa Militar de la Presidencia de la República cuando el jefe de Estado quería regalar objetos u obras. “Acciones sociales”, según se le denominaba.

Las notas informativas resumían el pedido hecho a Palacio por alguna persona, institución o pueblo del interior del país. Luego, recomendaban lo que se debía comprar o invertir, con un estimado del gasto por realizar, es decir, un presupuesto.

Fujimori atendía los pedidos y escribía sobre ellos, con letra pequeña: “OK”. Según han declarado los distintos exjefes y subjefes de la Casa Militar durante los noventa, esa era la estampa, la aprobación, la venia de Fujimori. Con él, un edecán de la Casa Militar se dirigía al SIN a pedirle a Montesinos el monto aprobado.

En el SIN, el dinero era entregado al edecán. A cambio, el hombre de Palacio firmaba un recibo simple para la contabilidad interna. Cuando regresaba a la sede del gobierno, el dinero era destinado a las “acciones sociales” del exmandatario.

Este circuito se intensificó entre 1998 y 2000. Precisamente, los años en que se organizó la segunda reelección. Fujimori necesitaba regalar a manos llenas.

Nada de eso pasó por el circuito contable formal del Estado. Todo fue paralelo, irregular.

¿Por qué el SIN tuvo a su disposición semejante cantidad de dinero en efectivo? Porque el Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Economía derivaron fondos al organismo de inteligencia, también por orden de Fujimori. Así lo han sostenido los principales generales que tuvieron a su cargo las carteras de Interior y Defensa, así como del Servicio de Inteligencia.

A continuación, La Mula.pe pone a disposición de los lectores este valioso material.

LAS NOTAS INFORMATIVAS

Vayamos a los casos específicos. El 11 de mayo de 1998 el entonces jefe de la Casa Militar, general de Brigada EP, Nazario Mercado Zedano, le envió a Alberto Fujimori la Nota Informativa No 091-98/CM/DGLOG. El asunto era: “ensamblaje de cocinas que serán donadas a centros educativos”.

Eran 1,500 cocinas que estaban en los almacenes de la Superintendencia Nacional de Aduanas y que Fujimori se las había ofrecido a algunos colegios del interior. Pero ponerlas en funcionamiento costaba S/. 70,800, o US$ 23,838.38, al tipo de cambio de la fecha. En la parte superior, Fujimori estampó su “OK”.

El 13 de mayo el director general de Logística del Despacho Presidencial, coronel EP Mario Olazábal Farfán, fue al SIN a recoger el dinero. Firmó este recibo, que consigna el monto aprobado por Fujimori y el motivo: el ensamblaje de las cocinas. 

Cuando concluían los trabajos, un funcionario responsable elaboraba la respectiva “rendición de cuentas”, que remitía al Despacho Presidencial. Todo un sistema contable paralelo. Lamula.pe cuenta con copias de varias rendiciones.  

En otra fecha, el 2 de junio de 1998, el mismo general Nazario Mercado le envió a Fujimori la Nota Informativa No 115/98/CM/DGLOG, con el asunto: “reparación de camión tractor Volvo”, para las actividades de la Fuerza Aérea.

El monto solicitado por Mercado fue de US$ 53,431.58 para la reparación de dos camiones tractores. La gráfica de Fujimori dice: “OK. Al SIN en compensación”.

Este pedido tardó algunas semanas, pues recién el 13 de julio el coronel Carlos Castilla Bendayán fue al SIN a recoger la suma requerida. Castilla recibió el dinero y firmó el respectivo recibo.

El 4 de marzo del 2000, en plena campaña por la re-reelección, otro jefe de la Casa Militar, el general de Brigada EP Gerardo Pérez del Águila, le remitió al presidente la Nota Informativa No 143-2000/CMPR/OPLAN, solicitándole US$ 144,825.03 para que el Ejército empiedre calles y plaza del pueblo de Lari, en Arequipa.  

El teniente coronel EP José Chávez acudió al SIN el 18 de mayo y recibió exactamente esa cantidad. Y firmó el recibo de rigor.

El 7 de setiembre del mismo año el entonces jefe de la Tercera Región Militar, con sede en Arequipa, general Abraham Cano Angulo, le envió al jefe de la Casa Militar la rendición de gastos en moneda nacional: S/. 498,198.13.

De acuerdo a estos documentos y a testimonios que vamos a mencionar a continuación, el dinero no se movía sin la aprobación previa de Fujimori.

FUJIMORI DABA EL VISTO BUENO

En los archivos del Poder Judicial existe un expediente clasificado con el número 48-03, conocido como “Delito de Sufragio”. Fue un proceso que se siguió contra Alberto Fujimori por asociación ilícita para delinquir, peculado, malversación de fondos y contra el derecho de sufragio, que nunca llegó a Chile por problemas con la tipificación de los delitos.

Allí hay una serie de testimoniales de exministros de Defensa e Interior, así como de exjefes militares, de inteligencia y de la Casa Militar de Palacio de Gobierno, entre otros funcionarios. Son ellos los que dieron la respuesta acerca de los “OK” estampados en las notas informativas.

Por ejemplo, el 5 de abril del 2004, el general Nazario Mercado Zedano, exjefe de la Casa Militar, declaró:

“En vista de que no se podía permitir que personal no autorizado proveniente de las unidades ejecutoras ingresen a las instalaciones del SIN, se vio por conveniente modificar la mecánica de trabajo, de tal manera que los proyectos y presupuestos eran entregados a la mesa de partes de la Casa Militar, siendo derivados a la Oficina de Planes y Programas para que preparen una nota informativa con un resumen del proyecto y el presupuesto; dicha nota informativa era entregada al presidente Fujimori, quien ponía su visto bueno, consignando las letras ‘OK’, y mediante sus edecanes la enviaba al Servicio de Inteligencia Nacional a fin de que se proporcionen los fondos necesarios (…) todo ello se hizo por orden expresa de Alberto Fujimori”.

26 de abril del 2004, el ex subjefe de la Casa Militar, Cesar Eloy Boullosa Ramírez, dijo:  

“Fujimori ordenaba que la Casa Militar coordine con las diferentes unidades militares para la realización de obras de acción cívica; que la Oficina de Planeamiento de la Casa Militar elaboraba los proyectos y preparaba los presupuestos para que estos sean aprobados por el presidente Fujimori, el mismo que de su puño y letra colocaba el visto bueno, consignando las letras ‘OK’ en un costado del documento”.

Otro subjefe de la Casa Militar, Alan Federico Wong Yrarte, declaró el 1 de abril del mismo año: 

“Cuando Fujimori disponía se realizara una obra, ya sea en Lima o provincias, daba la orden al jefe de la Casa Militar; que dicho jefe requería al director respectivo de la obra a ejecutarse la nota informativa en la que contenía, entre otras cosas, los costos de la obra a ejecutarse; que una vez presentada la nota informativa a Fujimori, éste le ponía su conformidad mediante las letras ‘OK’; que una vez puesta la conformidad, Fujimori remitía con uno de sus edecanes el documento al Servicio de Inteligencia Nacional, lugar del que regresaba con el dinero”.

El propio exjefe del SIN, Julio Salazar Monroe, había declarado ese 29 de marzo:

“Cuando Fujimori deseaba realizar una obra en algún distrito de Lima o lugar de la República, solicitaba de inmediato que se realizara un presupuesto; que él mismo revisaba el presupuesto [sic], y una vez que se aprobaba lo enviaba a Vladimiro Montesinos Torres, sirviendo de intermediario el subjefe del Servicio de Inteligencia Nacional; que Vladimiro Montesinos Torres remitía la suma solicitada por Fujimori para la ejecución de la obra”.

No son los únicos ejemplos. Las notas informativas, los recibos, las rendiciones, y los testimonios abundan y redundan en la misma conclusión: Fujimori sabía, disponía, solicitaba, ordenaba, aprobaba, daba el visto bueno.  

Luego de haber visto estos documentos, ¿alguien sigue sosteniendo lo contrario?

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Daniel Yovera S.

Periodismo de investigación